Positiva la decisión de la Procuraduría Fiscal en Hato Mayor, para relanzar un plan que ayude a retirar de las calles a menores que deambulan “realizando actividades no aptas para su edad”. De todos modos, el resto del país debe retomar estas acciones, pues en toda la geografía nacional se observan menores- no solo haitianos-, que a todas horas ofrecen sus labores, manipulados por adultos inescrupulosos.
Y claro que la comunidad debe respaldar estas medidas y muchas otras, porque entre las debilidades legales del país está la de no garantizar los derechos fundamentales de niños, niñas y adolescentes, contemplados en el Código del Menor (Ley 136-03).
El respeto a la dignidad de los más pequeños de la sociedad sigue siendo un serio problema sin solucionar, que va desde las violaciones por parte de la propia familia y en el sentido más amplio, la ausencia de políticas públicas que les protejan y, en caso de existir, su incumplimiento.
La República Dominicana mantiene su propuesta de erradicar el trabajo infantil en 2020, y la fecha produce un sabor muy amargo, porque son muchos años empeñados en una empinada realidad que refleja los 155 mil niños y adolescentes con edad entre 5 y 17 años que trabajan, muchos de ellos en situación de explotación sexual comercial, otros en labores peligrosas, en los basureros, o como vendedores ambulantes, según el informe sobre el tema y las Políticas Públicas.
El año 2020 se percibe como lejana línea en el horizonte y la reflexión se abre paso: Quienes trabajan hoy en campos y ciudades, hoy, resultarán jóvenes maduros dentro de 10 años, si es que llegan a esas edades, si no terminan aplastados por transportes que no les ven por pequeños, si no concluyen su niñez fallida con tumoraciones en la piel e infecciones que les impiden una calidad de vida.
En realidad, en Hato Mayor y a todo lo largo y ancho del territorio nacional hay que dar fuerza a esta iniciativa del Ministerio Público, y en vez deagudizar los castigos contra quienes son usados para pedir dinero, o vender drogas, sancionar fuerte a los desaprensivos que les utilizan.