Si no precavemos, otra vez padecemos…

No están desacertados los residentes de Jaquimeyes y Palo Alto, en Barahona, cuando protestan en demanda de la atención del gobierno, a fin de que se “construya un muro de contención que impida las inundaciones que provoca el río Yaque del Sur”, tal y como se conoció a través de estas mismas páginas.

Aún están frescas las imágenes de desolación dejadas por las tormentas que azotaron el país y el dolor irreparable de las pérdidas humanas. Las familias de Jaquimeyes y Palo Alto temen por lo que ya se aproxima: el arribo de la temporada ciclónica y sus consecuencias.

En un artículo publicado en la sección Opiniones de DominicanosHoy, titulado “Una dura y triste realidad ambiental, la nuestra”, la doctora Amparo Chantada plantea: “Las inundaciones que registra el Lago Enriquillo vienen a desnudar una dura y triste realidad, como ya lo hicieron las tormentas Olga y Noel.

En esta circunstancia, mostraban el país un sistema de previsión meteorológico deficiente, una Defensa Civil trabajando a mano pelada, una población indefensa y vulnerable y unos ayuntamientos sin equipamientos para luchar contra las consecuencias de fenómenos naturales que afectan, cada vez más, sectores marginales de nuestra sociedad, sobre todo por su exclusión del mercado formal de la tierra (terrenos en las márgenes de ríos y arroyos, en laderas)”.

Llegó mayo a nuestros almanaques y por muy “virados al revés” que estén los acontecimientos meteorológicos, las experiencias han mostrado que las lluvias y los temporales, por no hablar de las temibles tormentas ciclónicas, están detrás de la puerta.

Según criterio de la especialista Chantada, el río Yaque del Sur “rompió las compuertas que desviaban sus aguas hacia el Mar Caribe y durante largos meses alimentó la laguna Cabral, en agua y sedimentos, que se comunica con el Lago Enriquillo”.

Si sabemos de las limitaciones que poseemos con respecto a las labores de la Defensa Civil y, a todas luces, los problemas se agudizan con el tiempo, mejor escuchar el reclamo de los residentes de Jaquimeyes y Palo Alto y ejecutar lo que el presidente Leonel Fernández anunció hace algún tiempo, durante una visita al lugar, como inicio inmediato de programas de ayuda para estas personas.

Al parecer, el seguimiento que debió dársele a obras de tamaña importancia no se ha ejecutado y la promesa presidencial sigue sin cumplir. Justo ahora es cuando hay que andar más de prisa.

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