Algunos hasta se han adelantado en las celebraciones de la Semana Santa. Pero, lo importante no es el qué, sino el cómo. Estos días implican, como tanto se ha repetido, recogimiento, meditaciones, oración, análisis.
¿Qué anda bien y qué no en nuestras vidas y en el medio en el cual desarrollamos la existencia?
Tal vez las figuras cimeras del gobierno en el país estén reflexionando acerca de las declaraciones del Papa Benedicto XVI, expresadas durante la ceremonia de presentación de las cartas credenciales del nuevo embajador dominicano ante la Santa Sede, Víctor Grimaldi Céspedes.
Porque lo novedoso no es que se hable de narcotráfico y corrupción en la República Dominicana. sino que se el máximo pontífice quien se refiera a tales males y esgrima como denuncia lo que abate y sobre todo hiere a esta noble nación.
No hay nada nuevo en todo esto. Decenas de miles de hombres y mujeres han alertado lo que parece casi una pandemia y abate, desde los barrios, hasta las fronteras. El país ya no es sólo puente, sino, además, consumidor y en muchos actos de violencia, se constata las dosis de cocaína, heroína o éxtasis.
Ni hablar de la corrupción que el Papa exhorta a erradicar entre las autoridades dominicanas, a quienes incita a luchar contra la pobreza; así como a fortalecer la transparencia, la independencia jurídica, el cuidado del medio ambiente y los servicios sociales, asistenciales, sanitarios y educativos de la población.
Al parecer el Santo Padre está muy al tanto de lo que acontece en la tierra dominicana, sobre todo la manera en que viven los más pobres y desprotegidos, para quienes la carga de los corruptos supone un peso mayor.
Benedicto XVI recuerda que “esos pasos deben ir acompañados por una fuerte determinación para erradicar definitivamente la corrupción que conlleva tanto sufrimientos…”.
Su Santidad llama a la reflexión en los días que preceden, durante y después de la Semana Mayor, sobre todo a quienes tienen el poder para cambiar algunas cosas y sabe Dios por qué no lo han intentado…
Ojalá el Papa sea escuchado, ojalá…




