Los residentes en la calle 4 esquina respaldo 8 en el sector El Café, de Herrera, Santo Domingo Oeste, temen la pérdida de vida humana por las inesperadas inundaciones de sus viviendas, rebosadas hasta el techo por la crecida de una cañada que atraviesa por el lugar.
Las constantes inundaciones de las viviendas es ocasionada por la obstrucción de la cañada, que al no tener donde desembocar, represa el agua formando un gran lago que cubre por completo cerca de 200 viviendas.
Según los residentes, el lago formado ocupa más de 200 metros a la redonda y le llena las viviendas de basura y heces fecales que descargan desde otros residenciales, ubicados en la parte más alta del sector.
En la parte donde el agua es represada se acumula una gran cantidad de desperdicios y objetos que son arrastrados, lo que hace insoportable permanecer en el lugar por el hedor a putrefacto que emana de las aguas negras.
Los vecinos explicaron que la situación se hace más insoportable porque muchas viviendas de los residenciales Bisonó, Canan, Brisa del Oeste y otros ubicados, en la parte alta, descargan los sanitarios en la cañada.
Es por esa situación es que con frecuencia tienen brote de enfermedades, como dengue, malaria y leptospirosis, así como diarreas, gripe y asma bronquial, que afectan mayormente a niños y ancianos.
Años atrás la cañada tenía su salida libre al río Haina sin ocasionar ningún problema a los habitantes de esa vecindad, pero fue rellenada para dar paso a los camiones recolectores de basura del Ayuntamiento del Distrito Nacional, que la disponían en el lugar, donde operaba un vertedero.
Para entonces era síndico Rafael Corporán de Los Santos, quien luego de clausurar el depósito de basura olvidó drenar de nuevo el cauce.
Luego la compañía Inmobilia, propiedad de Felucho Jiménez, rellenó otra parte de la cañada para dar paso al levantamiento del residencial Brisa del Oeste, que contribuyó a acrecentar más el problema.
En tal sentido, el presidente de la Fundación Vecinos Unidos de Herrera Inc. (FUNDAVUH), Orlando Mercedes y Pablo Mercedes de la Fundación Renacer de El Café y otras organizaciones comunitarias, reclamaron del Gobierno ir en su auxilio, puesto que en el momento menos esperado puede pasar una desgracia por la inundación de esas viviendas.
Para ellos la solución a ese problema se haría con la apertura de un canal de unos 420 metros de longitud que canalizará el agua hasta el río Haina, donde desembocaba antes de ser obstruida.
Es por eso es que solicitan a Pro-Comunidad y al director de Los Fondos Europeos, Domingo Jiménez, culminar un proyecto de saneamiento y canalización de la cañada, trabajo que fueron iniciados en el 2007.
En esa fecha, se hizo un tramo a través de la Fundación Sabamar y Pro-Comunidad y a finales del 2004 se hizo otro, pero aún los trabajos están inconcluso.




