Como nunca antes en su historia, el número de visitas al Museo de las Hermanas Mirabal en Salcedo se elevó el pasado año hasta 71, 440, y si bien son importantes los números por sí mismos, mucho más lo son si representan, en su mayoría, a niñas, niños, jóvenes y adolescentes que rindieron merecido tributo y aprendieron de las vidas y obra de Minerva, Patria y María Teresa, asesinadas por la dictadura de Rafael L. Trujillo hace 49 años.
Mejor la frase martiana que reza: “la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”, para reflexionar acerca de la manera en que esta entidad multiplica la presencia de las heroínas a través de la cotidiana labor de Bélgica "Dedé" Mirabal, única superviviente de las hermanas, así como el resto de las personas que atienden a los visitantes, día a día, en esta localidad del municipio Salcedo, en las mediaciones de Conuco y Tenares, donde se exhiben pertenencias de “las muchachas”, o “las mariposas” como suele llamárseles y otras piezas de la familia.
Dilcia Germán, la joven administradora del Museo, dijo a DominicanosHoy.com que “hay una especie de magia” que sustenta cada una de las paredes del museo y relató la manera en que criollos y foráneos solicitan a Dedé y a las guías que les expliquen con detalles esa historia que enorgullece el patriotismo y entereza de la mujer dominicana.
“Noviembre es siempre el mes de mayor número de visitas. Este, de 2008, recibimos a 27 mil personas”, reflexiona Germán y asegura con orgullo que “a Salcedo, de donde es también oriunda, le quedó perfecto el nombre: ¨cuna de las heroínas”.
Las hermanas Mirabal fueron detenidas en la carretera por agentes del SIM (Servicio de Inteligencia Militar) del gobierno de Trujillo, en un lugar denominado La Cumbre, ese 25 de noviembre de 1960, cuando regresaban de Puerto Plata, donde estaban encarcelados los maridos de Minerva y María Teresa; ya Patria había visitado al suyo, pero acompañaba a sus hermanas ese día fatal en que fueron vilmente ultimadas a palos.
En el Museo de las Hermanas Mirabal se atesoran libros, instrumentos de cocina, cuadros pintados por las hermanas, vestidos, muebles, retratos, la trenza del cabello de María Teresa, cortada por su hermana Dedé como memoria de la más joven de las muchachas y, sobre todo, continúa la puerta cerrada, aquella por donde las vieron partir un día y sobre la mesa, la vajilla en espera del regreso que nunca pudo ser.
Este histórico sitio es más que remembranza, amor, dolor y compromisos. Quizás por eso, cada día 25 de noviembre, cuando se conmemora internacionalmente el “Día de la No Violencia Contra La Mujer” en el mundo, muchas mujeres comprendan que las Hermanas Mirabal continúan vivas.
Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, simbolizan la lucha por la libertad y la democracia.




