Los registros oficiales de las instituciones gubernamentales encargadas de vigilar y orientar a la población durante la temporada ciclónica, refieren que en el mes de junio nunca el país ha sido impactado por una tormenta; no obstante, cada año, al arribar a la fecha, a los dominicanos y dominicanas se les ponen los nervios de “punta”, por los altos niveles de vulnerabilidad existentes en el país, que según datos de las autoridades superan el 70% de la geografía nacional.
Las mismas fuentes consultadas detallan las incidencias de tempestuosos fenómenos de la siguiente manera: en mayo: uno; julio: dos; agosto: 19; septiembre: 33, con la mayor cantidad; octubre: seis; noviembre: cinco y diciembre, tres; para un total de 69, desde el año 1873 hasta 2011.
Los antecedentes registrados no son nada agradables para la población, debido a que más de 400 mil comunidades son candidatas seguras a ser impactadas por los efectos de los fenómenos atmosféricos. Entre dichas localidades están: Bajo Yuna, provincia Duarte, La Barquita, Santo Domingo Este, Mesopotamia, San Juan de la Maguana, La Gina, municipio Yamasá, entre otras.
Un pronóstico poco atractivo en este periodo, es que en cada década, por lo menos una tormenta ha impactado el territorio nacional de manera agresiva, dejando en su trayectoria “huellas indelebles”.
Para los habitantes de la Isla Hispaniola no es nada favorable el anuncio de que unas 11 tormentas pudieran convertirse en huracán, por las deficiencias que poseen ambos países, para dar respuestas en caso de emergencia.
El pasado primero de junio se inició la temporada ciclónica; pero, desde hace varias semanas, decenas de comunidades ya han sentido los efectos de la furia de la naturaleza.
Huracanes y tormentas
Según datos de la Oficina Nacional de Meteorología (Onamet), el Instituto Dominicano De Aviación Civil y el Centro Nacional de Emergencia (COE), el ciclón más intenso que ha impactado a la República Dominicana fue el huracán David, que afectó como categoría 5, con vientos mayores de 249 kilómetros por horas, el 31 de agosto del 1979, hace 34 años.
David provocó durante su ruta más de 2000 mil muertos, así como las destrucciones de granjas productoras de pollos, plantaciones de plátanos, siembras de legumbres y frutos menores que resultaron con serios daños, principalmente en las provincias del sur.
La tormenta Frederick con grandes precipitaciones a los seis días del paso David, causó serias inundaciones en la región sur.
San Zenón, histórico: Tocó la isla de Santo Domingo el 3 de septiembre de 1930. Pese a que no existían para la época grandes edificaciones, se ha considerado el más dañino, pues causó 4,500 pérdidas humanas, unos 20 mil heridos y dejó bajas económicas equivalentes a US$20 millones.
Mientras que Flora impactó la patria el 3 de octubre de 1963, causó 400 muertes y hubo desajustes económicos valorados en US$60 millones.
Hortense: Pasó por la provincia Altagracia el 10 de septiembre de 1996, su centro transitó sobre el aeropuerto Internacional de Punta Cana, produjo grandes precipitaciones en la parte oriental, con crecidas y riadas.
George: A 15 años de su travesía, cientos de personas aún viven en condiciones de refugiados e indigentes, especialmente en la región sur de la Isla. Este ingresó con fuertes precipitaciones por la cordillera central y rebosó la presa de Sabaneta, donde hubo más de 2,500 fallecidos e indeterminada cantidad de personas desaparecidas a lo largo del cauce del río San Juan y el Yaque del Sur; en especial, la comunidad de Mesopotamia, provincia San Juan de la Maguana, donde se estima que dejó mermas financieras de unos US$ 1,337 millones.
Noel y Olga
Otra de las grandes crisis generadas por un fenómeno atmosférico fue la provocada por las tormentas Noel y Olga, en diciembre del 2007, las cuales dejaron cientos de personas sin vida e incalculable cantidad de desaparecidas. Ambas tempestades incomunicaron a centenares de comunidades y destruyeron los servicios de electricidad, agua potable, así como devastó casi la totalidad de la agropecuaria y la ganadería.
Noel entró a tierra sobre la península de Barahona, provincia de Pedernales, sus bandas de precipitaciones descargaron importantes cantidades de lluvias que generaron desbordamientos y crecidas severas. Mientras que Olga arribó a suelo dominicano proveniente del Canal de la Mona, por la provincia La Altagracia; sus precipitaciones dieron lugar a inundaciones, deslizamientos de tierra y a una operación de emergencia de la Presa de Tavera, donde perecieron cientos de personas por el mal manejo de la situación.




