Formación militar basada en el carácter, la ética y el deber: el legado del vicealmirante (R) Néstor Julio González Díaz

Esta entrevista ofrece un recorrido por la vida y trayectoria del vicealmirante (R) Néstor Julio González Díaz, quien a sus 98 años comparte sus experiencias, valores y su profundo compromiso con la Armada de la República Dominicana y el país.
Don Nestor Julio González Diaz, vicealmirante (r) de la Armada de la República Dominicana

Santo Domingo.– A sus 98 años, el vicealmirante retirado Néstor Julio González Díaz conserva una memoria privilegiada y una lucidez excepcional. Considerado una de las mentes más brillantes que ha dado la Armada de la República Dominicana, el veterano oficial reivindica una convicción que marcó toda su carrera: ninguna institución puede ser fuerte si antes no forma el carácter de sus hombres.

Durante una extensa conversación, González Díaz repasó casi un siglo de historia nacional, desde sus años de formación militar hasta su gestión de 14 años como director de la Escuela Naval, donde impulsó un modelo educativo sustentado en la ética, el ejemplo y el cumplimiento del deber, convencido de que «la educación que no forma el carácter no sirve absolutamente para nada».

Para el vicealmirante, la misión de un militar trasciende el dominio de las armas o la estrategia. Afirma que el verdadero oficial debe convertirse en un servidor íntegro de la nación, preparado para defender no solo la soberanía territorial, sino también los principios morales que sostienen la República.

Una Escuela Naval sin castigos, pero con disciplina

Uno de los capítulos más significativos de su trayectoria fue la dirección de la Escuela Naval durante 14 años, período en el que rompió con prácticas tradicionales basadas en el castigo físico.

En lugar de imponer sanciones, promovió la disciplina consciente mediante el reconocimiento al mérito, la convivencia permanente con los cadetes y el liderazgo basado en el ejemplo.

Explicó que impartía personalmente asignaturas como Derecho Marítimo e Historia Naval, compartía actividades deportivas con los estudiantes y procuraba conocer tanto a los aspirantes como a sus familias, asumiendo una responsabilidad similar a la de un padre.

«Mi deber era entregar a la sociedad defensores de la patria, no simplemente graduar oficiales», sostiene.

Su filosofía educativa descansaba en cuatro pilares fundamentales: la formación del carácter, el hábito de las buenas costumbres, el cumplimiento del deber y la educación moral y cívica.

«Servir y no servirse»

El lema que resume toda su vida profesional es sencillo, pero contundente: servir a la patria y no servirse de ella.

Según explica, cuando un funcionario utiliza el poder para obtener beneficios personales deja de cumplir su verdadera misión como servidor público.

Desde esa perspectiva, considera que la corrupción no se combate únicamente mediante leyes o sanciones, sino formando ciudadanos con principios sólidos desde la infancia.

«La educación moral constituye el primer escudo contra la corrupción», sostiene.

A su juicio, un líder íntegro debe predicar con el ejemplo, rechazar privilegios indebidos y crear sistemas administrativos transparentes que reduzcan los espacios para el clientelismo y el desvío de recursos públicos.

La crisis nacional comienza en las aulas

Uno de los diagnósticos más críticos del vicealmirante está dirigido al sistema educativo dominicano.

Afirma que gran parte de los problemas sociales y políticos actuales tienen su origen en la desaparición de la educación cívica y moral de las escuelas.

Para González Díaz, cuando una sociedad sustituye los valores por el interés económico termina deshumanizando al individuo y debilitando las instituciones.

Insiste en que la educación debe enseñar a distinguir el bien del mal, cultivar el sentido del deber y formar ciudadanos comprometidos con el bien común.

Asimismo, considera indispensable rescatar los valores familiares y devolver a la política su propósito original: servir al ciudadano.

Testigo de la historia dominicana

La entrevista también ofrece un recorrido por algunos de los episodios más importantes de la historia política y militar del país.

González Díaz relata experiencias personales junto a figuras como Joaquín Balaguer, a quien describe como un profundo conocedor del ejercicio del poder y de la importancia del trato respetuoso hacia los ciudadanos.

Recordó, además, diversas vivencias durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, manteniendo siempre, según afirma, una conducta basada en la rectitud y el cumplimiento del deber.

Sobre el profesor Juan Bosch, expresó respeto por su integridad personal y por su visión de que la política debía orientarse al servicio de la patria y no al beneficio individual.

Lo definió como un socialista democrático, alejado del modelo fidelista, y recordó con satisfacción un reconocimiento literario recibido de manos del exmandatario.

El recuerdo de Francisco Caamaño

Uno de los momentos más sensibles de la conversación surge al referirse a Francisco Alberto Caamaño Deñó.

González Díaz lo describe como un hombre reservado, disciplinado y dedicado por completo a su formación militar durante los años en que compartieron en la Marina de Guerra.

Al abordar su regreso al país para encabezar la expedición guerrillera, el vicealmirante expresa tristeza por el desenlace.

Señala que, según la información que conoció como oficial, Caamaño habría sido capturado y posteriormente ejecutado, contradiciendo la versión oficial de que murió en combate, además de indicar que el destino final de sus restos fue manejado con absoluto secretismo.

Luis Homero Lajara Burgos, el gran constructor de la Armada moderna

Entre las figuras militares que más admira destaca al almirante Luis Homero Lajara Burgos, a quien considera el verdadero arquitecto de la educación naval dominicana.

Lo define como un caballero ejemplar que fortaleció la moral institucional y construyó la actual Escuela Naval de Punta Torrecilla.

También manifiesta orgullo por uno de sus discípulos más destacados, el almirante Homero Luis Lajara Solá, de quien afirma que desde joven proyectaba las cualidades necesarias para convertirse en comandante de la Armada.

Don Néstor menciona que el libro escrito por Lajara Solá sobre su padre (Radiografía de una injusticia: Caso Lajara Burgos -1954-2019-), considerando que este debe ser una lectura requerida y valiosa para la Armada.

Los discípulos que hoy dirigen instituciones del Estado

Uno de los mayores orgullos del vicealmirante es observar cómo muchos de los jóvenes que formó ocupan hoy posiciones de alta responsabilidad.

Entre ellos menciona al exministro de Defensa Sigfrido Pared Pérez; al director general de Migración, vicealmirante Luis Rafael Lee Ballester; al presidente de la DNCD, José Manuel Cabrera Ulloa; así como a David Carrero Álvarez y José Carrero Álvarez, recordados por su brillante desempeño académico.

Sobre Homero Luis Lajara Solá afirma que se convirtió en uno de los mejores comandantes que ha tenido la Armada Dominicana.

Para González Díaz, el verdadero éxito de un maestro no consiste en formar oficiales con altos rangos, sino ciudadanos con valores capaces de ejercer el mando con honestidad.

«El marino es un centinela de la patria»

A lo largo de toda la entrevista, el vicealmirante insiste en una definición que resume su visión del servicio militar.

«El marino es un centinela de la seguridad física y económica de la nación».

Esa responsabilidad, sostiene, exige sacrificio, disciplina, integridad y un compromiso absoluto con la República Dominicana.

Su mensaje final está dirigido especialmente a las nuevas generaciones.

A los jóvenes les recomienda construir primero su carácter, cultivar hábitos de honestidad y comprender que la autoridad solo tiene sentido cuando se ejerce para servir.

Con casi un siglo de vida, Don Néstor Julio González Díaz deja un testimonio que trasciende la historia militar. Es la defensa de una idea que considera imprescindible para el futuro del país: que las instituciones solo serán fuertes cuando la educación vuelva a colocar la ética, la moral y el amor a la patria en el centro de la formación de sus ciudadanos.

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