Helsingborg (Suecia).- El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, advirtió este viernes de que Washington estudia un «plan B» militar para reabrir el estrecho de Ormuz en caso de que Irán se niegue a levantar el bloqueo.
«Lo que todos esperamos es un acuerdo con Irán en el que el estrecho esté abierto y abandonen sus ambiciones nucleares. Pero también tenemos que tener un plan B, y el plan B es: ¿qué pasa si Irán se niega a abrir el estrecho? En ese momento alguien tendrá que hacer algo al respecto, y hay países representados aquí hoy que se verían más afectados por esto que incluso Estados Unidos», declaró.
«Hay otros países que coinciden conmigo en que tenemos que empezar a pensar qué hacemos si dentro de unas semanas Irán decide que no le importa, que va a mantener el estrecho cerrado, que va a hundir cualquier barco que no le obedezca o no le pague. En ese momento alguien tendrá que hacer algo al respecto», añadió.
Rubio no concretó qué países han expresado ese interés ni qué forma tomaría una eventual operación: «No sé si sería necesariamente una misión de la OTAN, pero sí serían países de la OTAN los que podrían contribuir».
El secretario subrayó que, aunque Estados Unidos tiene capacidad para actuar unilateralmente, preferiría hacerlo en coalición: «Estados Unidos podría hacerlo, pero hay países que han expresado interés en participar en algo así, y creo que deberíamos aceptárselo», afirmó.
El secretario aludió a una iniciativa franco-británica que prevé el despliegue de cazaminas para limpiar el estrecho una vez que cesen las hostilidades, pero advirtió de que ese mecanismo no contempla el escenario de que Irán se niegue a cooperar.
«Tenemos un plan para cuando deje de haber disparos. Lo que digo es que necesitamos un plan B para si alguien sigue disparando», señaló.
Marco Rubio descartó que el reajuste de la presencia militar de su país en Europa deba sorprender a los aliados, ya que «EE.UU. tiene obligaciones en el Indo-Pacífico, Oriente Medio y el hemisferio occidental que obligan a una reevaluación constante de su postura global».
«En un momento de conflicto, la pregunta es qué puede comprometer cada país. No se trata solo de cuántas tropas pone Estados Unidos, sino de lo que el resto puede aportar para llegar a algo realista que funcione para la OTAN y que nos permita responder en un conflicto real», opinó Rubio en declaraciones a la prensa tras una reunión de ministros de Exteriores de la OTAN en Helsingborg (Suecia).
«Cada país tiene que reevaluar constantemente sus necesidades y sus compromisos globales, y eso es exactamente lo que estamos haciendo», insistió.
Preguntado por si la administración del presidente estadounidense, Donald Trump, está obligada a respetar el umbral de 76.000 efectivos en Europa fijado por el Congreso de EE. UU., Rubio eludió la cuestión legal y defendió que Washington «reevalúa constantemente la matriz de amenazas global».
«Hay un reconocimiento creciente de que, con el tiempo, habrá menos tropas estadounidenses en Europa que en el pasado, por una variedad de razones», reiteró.
Asimismo, el secretario de Estado restó dramatismo a la reciente retirada parcial de Alemania, que según dijo supuso una reducción de menos del 11 ó 12 % de la presencia total estadounidense en el país y devolvió los efectivos a niveles de 2022.
«Los alemanes no se alteraron, porque sabían lo que significaba», señaló Rubio, quien añadió que buena parte de los efectivos contabilizados son personal de apoyo y no combatientes.
Trump anunció la semana pasada el repliegue de 5.000 soldados de sus bases en Alemania, un movimiento que se interpretó como una respuesta a las declaraciones del canciller alemán, Friedrich Merz, quien afirmó que Estados Unidos estaba siendo «humillado» por Irán en las negociaciones para poner fin al conflicto.
Días después, Trump canceló el despliegue previsto de 4.000 efectivos en Polonia y finalmente anunció el jueves el envío de 5.000 soldados a ese país, en medio de las tensiones con los aliados europeos por su postura ante la guerra con Irán.




