El Departamento de Salud de Nueva York lanzó este lunes la campaña “Drop the Vape” (Deja el Vapeo), una iniciativa dirigida a adolescentes para concienciar sobre los riesgos del uso de cigarrillos electrónicos, los cuales pueden exponerlos a sustancias químicas cancerígenas y metales tóxicos.
La estrategia informativa de jornada que se desarrolla en inglés, español y chino, estará vigente hasta el 23 de mayo y se difundirá a través de redes sociales, plataformas digitales, quioscos LinkNYC y tiendas de comestibles ubicadas cerca de escuelas y organizaciones juveniles, con el objetivo de alcanzar a la mayor cantidad de jóvenes posible.
Según datos del Departamento de Salud, un informe de 2023 reveló que el 14 % de los estudiantes de escuelas secundarias públicas de la ciudad admitió usar cigarrillos electrónicos, una cifra que triplica el número de quienes consumen cigarrillos tradicionales.
Ese informe mostró además que, aunque la prevalencia del vapeo disminuyó entre estudiantes latinos (del 19 % al 16 %), asiáticos (del 11 % al 6 %) y blancos (del 27 % al 14 %), aumentó entre los estudiantes negros (del 11 % al 14 %).
Asimismo, la prevalencia general fue mayor en las niñas (15 %) que en los varones (10 %).
La agencia sanitaria indicó que, aunque las empresas de cigarrillos electrónicos suelen promocionar estos productos como una alternativa al tabaco, la gran mayoría de los jóvenes que los utilizan nunca habían fumado.
También destacó que la mayoría de estos dispositivos contienen nicotina, una sustancia altamente adictiva, especialmente en menores de 25 años, cuyos cerebros aún están en desarrollo.
Salud advirtió que algunos cigarrillos electrónicos populares pueden contener tanta nicotina como entre 300 y 600 cigarrillos tradicionales o incluso más. En adolescentes, esto puede afectar negativamente la memoria y la concentración, reduciendo la capacidad de aprendizaje.
“Las empresas de cigarrillos electrónicos hacen que sus productos parezcan divertidos y atractivos, pero existen riesgos reales para los jóvenes”, indicó el comisionado de Salud de la ciudad, Alister Martin.
Martin subrayó que es “fundamental” que los jóvenes comprendan lo que está en juego y accedan al apoyo necesario para dejar el cigarrillo electrónico.
El Departamento de Salud advirtió además que la dependencia a la nicotina puede provocar síntomas de abstinencia como ansiedad, irritabilidad y estado de ánimo depresivo, lo que puede agravar el estrés y afectar la salud mental.
En 2023, la depresión fue más del doble de frecuente entre adolescentes de 13 a 17 años que vapeaban (48 %) en comparación con quienes no lo hacían (22 %). A pesar de ello, el 80 % de los estudiantes de secundaria que vapeaban manifestó su deseo de dejarlo.
Los jóvenes que buscan ayuda pueden inscribirse en el programa “Drop the Vape”, visitar la página estatal para dejar de fumar, consultar a su médico, acudir a servicios en escuelas públicas o acceder a programas de tratamiento contra el tabaquismo ofrecidos por el Departamento de Salud.



