Santo Domingo.– El ingeniero Teodoro Tejada, expresidente del Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores, alertó sobre la importancia de identificar a tiempo las denominadas “fallas dulces” en infraestructuras, al tiempo que relacionó este concepto con los hallazgos recientes en el caso JetSet, que continúa generando atención pública y técnica en el país.
Durante una entrevista, Tejada explicó que una “falla dulce” consiste en los síntomas visibles que presenta una edificación antes de evolucionar hacia una “falla agria”, es decir, un colapso repentino. Entre las señales más comunes citó filtraciones persistentes, desprendimiento de fragmentos de hormigón, grietas y presencia de humedad, indicadores claros de deterioro estructural.
El especialista señaló que estas manifestaciones no deben ser ignoradas, ya que representan una fase crítica en la que aún es posible intervenir y corregir daños. “Las estructuras, al igual que el cuerpo humano, avisan cuando algo no anda bien”, sostuvo, al comparar estas señales con los síntomas previos a una enfermedad grave.
Caso JetSet bajo la lupa
En referencia al caso del centro de entretenimiento JetSet, Tejada afirmó que este tipo de señales habrían estado presentes de manera recurrente, lo que —a su juicio— debió motivar evaluaciones técnicas más profundas y acciones correctivas oportunas.
En las últimas semanas, el caso JetSet ha cobrado relevancia tras informes preliminares y denuncias que apuntan a posibles fallas estructurales y deficiencias en el mantenimiento del inmueble. Autoridades y organismos técnicos han iniciado procesos de inspección y recopilación de evidencias para determinar responsabilidades y establecer si hubo negligencia en la supervisión de la edificación.
Asimismo, se ha intensificado el debate sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de fiscalización en edificaciones públicas y privadas, así como la actualización de normativas de seguridad estructural en la República Dominicana.
Llamado a la prevención y a la ética profesional
Tejada subrayó que la identificación de una “falla dulce” representa una oportunidad clave para evitar tragedias, siempre que se actúe con responsabilidad. En ese sentido, insistió en la importancia del mantenimiento preventivo y correctivo como herramientas fundamentales para prolongar la vida útil de las estructuras.
Finalmente, el ingeniero dirigió un mensaje a estudiantes y nuevos profesionales del área, exhortándolos a ejercer la carrera con firmeza, ética y compromiso social. Destacó que la defensa de la dignidad profesional y el apego a principios técnicos son esenciales para garantizar la seguridad de las obras y la confianza de la ciudadanía.
El caso sigue avanzando, pero aún no ha llegado a juicio, y la audiencia del 27 de abril es clave para definir el rumbo final del proceso.
En la próxima sesión se espera continuar con las conclusiones de querellantes y evaluación de pruebas.




