Ciudad del Vaticano.- El papa León XIV convocó hoy una vigilia de oración por la paz en la basílica de San Pedro del Vaticano para el próximo sábado 11 de abril, durante su primer mensaje de Pascua, en el que llamó a no ser indiferentes ni resignarse ante el mal, el odio y la guerra.
«¡Hagamos oír el grito de paz que brota del corazón!», pidió el pontífice en el mensaje pronunciado en la Logia central de la basílica de San Pedro, tras anunciar esa vigilia por la paz e invitar a todos a participar en la misma.
El papa lamentó que el mundo se está acostumbrando a la violencia: «Nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes. Indiferentes ante la muerte de miles de personas. Indiferentes ante las secuelas de odio y división que siembran los conflictos. Indiferentes ante las consecuencias económicas y sociales que estos desencadenan y que, sin embargo, todos percibimos».
En este sentido aprovechó para retomar la expresión «globalización de la indiferencia» de su antecesor, el fallecido Francisco, cuyo último acto antes de su muerte fue precisamente el mensaje Urbi et Orbi del Domingo de Resurrección de 2025.
«¡Que quienes tienen armas en sus manos las abandonen! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la paz! No una paz impuesta por la fuerza, sino mediante el diálogo. No con la voluntad de dominar al otro, sino de encontrarlo», exhortó León XIV.
Posteriormente León XIV impartió la bendición «Urbi et Orbi», tras felicitar la Pascua en diez idiomas ante la multitud congregada en la plaza de San Pedro.
Con la bendición ‘Urbi et Orbi’ (a la ciudad y al mundo) posterior a la misa del Domingo de Resurrección León XIV concluye la primera Semana Santa de su aún reciente papado, marcada por su presencia en todos los ritos litúrgicos desde el pasado Domingo de Ramos.
León XIV llamó hoy a la esperanza ante la violencia de la guerra «que mata y destruye» y la «idolatría del lucro» que saquea los recursos de la tierra, en una multitudinaria misa de Domingo de Resurrección celebrada en la plaza de San Pedro del Vaticano.
En su homilía, el pontífice estadounidense-peruano advirtió de que «la muerte siempre acecha» y se manifiesta en los «egoísmos partidistas», la opresión de los pobres y la «escasa atención» a los más frágiles.
«La vemos en la violencia, en las heridas del mundo, en el grito de dolor que se eleva por todas partes a causa de los abusos que aplastan a los más débiles, ante la idolatría del lucro que saquea los recursos de la tierra, ante la violencia de la guerra que mata y destruye», aseguró.
Ante miles de fieles en una plaza de San Pedro decorada con flores para celebrar la resurrección de Cristo, León XIV denunció también «el grito de dolor que se eleva por todas partes a causa de los abusos que aplastan a los más débiles».
Frente a ello, subrayó que la Pascua es una «fuerza imparable» capaz de abrir luz incluso en la oscuridad más profunda.
«Hoy necesitamos este canto de esperanza», afirmó, instando a los creyentes a llevar la alegría de la resurrección «por las calles del mundo».
El papa reconoció, no obstante, que el mensaje pascual «no siempre es fácil de acoger», especialmente cuando el «lastre de los pecados» o la soledad agotan la esperanza.
Aun así, aseguró que el anuncio pascual alcanza al ser humano «hasta en los abismos de la muerte» y «abre a la esperanza que no desfallece, a la luz que no se apaga, a esa plenitud de alegría que nada puede borrar».
«Cuando las preocupaciones o los resentimientos sofocan la alegría de vivir, cuando sentimos tristeza o cansancio; cuando nos sentimos traicionados o rechazados, (…) nos parece haber caído en un túnel del que no vemos la salida», admitió.
Miles de fieles asistieron este domingo a los actos del Domingo de Pascua en la plaza de San Pedro, con un altar y escaleras decoradas con decenas de miles de flores multicolores gracias a la aportación de floristas holandeses y la colaboración de los trabajadores del Servicio de Jardines y Medio Ambiente del Vaticano.




