Por: Edwin De LaCruz
Hablar de seguridad social en tiempos de Juan Pablo Duarte puede parecer un ejercicio anacrónico. El concepto moderno como sistema organizado de protección frente a riesgos de la vida no existía en el siglo XIX. Sin embargo, su ideario contiene principios que hoy fundamentan cualquier política de protección social.
Duarte concebía la República como una comunidad basada en la justicia y la dignidad. En sus propias palabras: “Sed justos lo primero, si queréis ser felices”. Esta frase no es solo un llamado moral; es una advertencia política: sin justicia social, no hay bienestar colectivo. Desde esa perspectiva, la seguridad social no puede reducirse a un favor o a un negocio, sino que es un deber del Estado hacia sus ciudadanos.
Para Duarte, la ley debía servir al interés general y no a privilegios particulares. Como él decía: “La ley es la regla a la cual deben acomodar sus actos, así los gobernados como los gobernantes”.




