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Meditabundo. Cortos

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Las acusaciones del caso Odebrecht nos trae la presencia de la verdad: El hombre es el lobo del hombre. Del poeta romano Plauto cuando pensaba en las relaciones entre los hombres.

Las prolongadas singladuras (89 veranos) nos han enseñado que es un error el mucho preocuparse. Todo surge y se va por lo que nunca sabemos con el alma limpia, durante el crecimiento va recibiendo huellas de lo vivido, esa es nuestra experiencia. Posteriori es la dependencia de la experiencia. Soy inclinado al argumentume silentio recurso de demostración que consiste en guardar silencio sobre alguna cosa y vivo en paz.

Cuando analizo creo y comprendo. Así estoy firme en lo que escribo, es un ejercicio que aprendimos en el Colegio de Guerra Naval, Armada de los Estados Unidos, durante el proceso de la Toma de Decisión.

Desde la ventana, acompañado de Martha observamos el multicolor jardín, vemos a Dios y la naturaleza. Es la belleza que conservamos en el alma. La presentación de todo lo creado fue bueno. Esto nos recuerda al poeta de Lucrecio Caro: DE LA NATURALEZA DE LAS COSAS.

Los años pasados sometidos por la íntima convicción a la disciplina y obediencia del deber asumido nos dicen que Fénelon estaba en lo cierto al escribir: “El que no ha sufrido ni sabe nada, no conoce ni el bien ni el mal, ni conoce a los hombre ni se conoce a sí mismo”.

Nuestras relaciones deben estar basadas en lo que dicta la ley del desapego y no la del apego. Cuando se niega presentarse ante el Cristo de la Justicia, se está justificando la culpabilidad.

Siempre creemos que pensar y actuar en favor de los demás, estamos en plena libertad.

Por hoy los dejo con: lo que el Señor desea de ti: que defiendas el derecho y ames la lealtad.
MG 6.8

El autor es vicealmirante retirado de la Armada Dominicana

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