Son insoportables las actividades de los que se dedican a servirse a sí mismos para enriquecer, ser poderosos intocables, hasta crear un plan. No se debe aceptar al que se presenta como honorable, cuando la evidencia denuncia lo contrario. Se vive un sistema de intereses económicos que suprime la libertad económica de la familia. Opresión tiránica.
La inmoralidad del tránsfuga lo retrata, es un ser negativo, dañino que actúa en la búsqueda de beneficios personales, no es leal ni a sí mismo. Nada de ideas sanas, honesta administración pública que la Cámara de Cuentas audita como “irregularidades” de millones de pesos. ¿Cuándo se aprenderá como andar en la vida? Sencillamente, cuando la justicia sea justicia.
Los desacatos acosan, pero, siempre hay algo que encontrar en el horizonte, nunca estamos concluidos, la paz, alegría es la de la aceptación, de la Ley del Desapego. En el alma está la razón que nos comunica con Dios.
Sabemos que nos cubren las nubes grises de la tormenta, sufrimos el azote de la ausencia de moral. Solo han cambiado los nombres, el hombre es el mismo, los problemas que causa son sin alteración los mismos. Recuerdo, papá nos decía: “Hijos no verán nada nuevo bajo la luz del sol y en la oscuridad de la noche”.
Cierto, estoy palpando que en nuestros 88 veranos, nada es nuevo, todo es tan viejo como la falsedad y la moral hipócrita. Me comprendo, soy anciano, medito y me quedó con Dios.
Vale recordar el párrafo de la carta de Pomponio Ático al cónsul de Roma Marcos Tulio Cicerón. Querido Marcos: “hay dos clases de políticos. Los que aman la tolerancia por sí mismos y creen que todos los hombres la aman por naturaleza. Y los que se casan con la tolerancia para ocultar las actividades de los seres viciosos que lo apoyan”. ¡Dominicanos, el mismo escenario! ¡Salve impunidad!
En el Coliseo pre elecciones no hay nada de valor. No se entienden, transfuguismo, disparos y muertes, la peor selva, la humana, con el animal más peligroso. El hombre. Gayo Salustio Crisipo expresó: la concordia hace las pequeñas cosas, la discordia arruina las grandes.




