El gobierno brasileño se niega a cualquier ley que regule la prensa y acaba de ratificarlo en un cruce de mirada con el partido oficialista. Fiel a las orientaciones bajadas por la presidenta Dilma Rousseff, el secretario general de la presidencia brasileña Gilberto Carvalho reiteró que la agenda del gobierno “no contempla” tratar ningún proyecto relacionado con la prensa.
Esa reafirmación de la estrategia oficial de la presidencia brasileña en relación a los medios locales bloqueó cualquier expectativa del partido de gobierno, el PT, de “democratizar” la prensa por medio de una ley.
Esta actitud de freno proveniente del ejecutivo de Brasil contra cualquier proyecto que involucre los medios, fue reconocida inclusive por el propio Partido de los Trabajadores en un documento elaborado en la reunión de directorio nacional que se realizó en Fortaleza
(capital del norteño estado de Ceará).




