Una propuesta para las fiestas de Navidad en los barrios

Cuando las naciones estrenan gobiernos o administradores del Estado se realizan cambios en aspectos institucionales y estructurales  dirigidos a mejorar las condiciones de vida de todo un pueblo que, en regímenes democráticos como el de la República Dominicana, elige a sus gobernantes y los llevan al poder al considerar la mejor opción para que le represente y le tome en cuenta.

La celebración de las festividades de Navidad y Año Nuevo en barrios del Distrito Nacional, provincia Santo Domingo y en las del interior del país, es una novedad que forma parte de las páginas de la agenda del recién llegado presidente Danilo Medina al Palacio Nacional.

De esta y otras iniciativas, que durante el período 2012-2016 el Gobierno pondrá en práctica, el pueblo dominicano espera recibir su plena y entera atención para dejar a un lado un pasado de  exclusiones, olvido, pobreza y abandono; y que en lo adelante se le mire y se le tomen en cuenta sus anhelos, sus esperanzas, sus sueños, sus luchas, su dignidad y su seguridad.

Y es así como el presidente Danilo Medina ha puesto su corazón en el centro del pueblo para que estas fiestas tengan un nuevo matiz: llevarlas al centro de los barrios, donde viven los más desposeídos, los desamparados, los hijos de machepa y otros tantos nombres sin caer en despectivos con los que se señala a grandes y valerosos hombres y mujeres que viven en la pobreza.

Dejar atrás las celebraciones en hoteles, restaurantes y el propio Palacio Nacional en las que solo disfrutaba una pequeña parte de los dominicanos, más específicamente funcionarios y empleados del Gobierno, forma parte del concepto de gobernar para los más necesitados que ha enarbolado el mandatario desde que asumió la presidencia de la República el pasado 16 de agosto.

Ante el anuncio de que a partir del próximo jueves 20 del corriente mes las fiestas se realizarán en sectores populares, he pensado desde entonces en un sinnúmero de posibilidades sobre ¿Cómo el gobierno puede llevar alegría plena a los barrios?.

Diferentes ideas han asomado mi mente, y de pronto me he detenido a pensar que en los barrios está toda la esencia del pueblo mismo, en su gente está la virtud, hombres y mujeres trabajadores, incansables, alegres, colaboradores, solidarios y por demás íntegros.

Me atrevo a proponer, humildemente, un acuerdo entre el Gobierno, juntas de vecinos, iglesias, dirigentes comunitarios, clubes, asociaciones de padres y amigos de las escuelas, en fin organizaciones barriales que son quienes conocen a las señoras que cocinan, las que hacen empanadas y pastelitos, las que hacen pasteles en hojas, las que decoran las casas para celebrar cumpleaños, bodas y otras;  las que hacen arreglos florales, los hombres y mujeres que asan puercos, los colmaderos, los que tienen pequeños almacenes y hasta los que cantan, en fin, los micro y pequeños empresarios y emprendedores de los sectores populares de todo el país.

El acuerdo consistiría en que el Gobierno, a través de las organizaciones barriales reconocidas, proporcione materia prima de los alimentos a las cientos de cocineras que son las que mejor cocinan, igualmente a las que hacen empanadas, pasteles en hojas, y  asan puercos.

Tras las fiestas a estas personas que entregaron su tiempo y pusieron sus talentos de artistas culinarios en boca de sus vecinos, al igual que a las decoradoras, floristas y personal de servicio o protocolo, el Gobierno, siempre a través de las organizaciones barriales, les pague un sueldo mínimo como incentivo por su labor, qué gran alegría sería.

Mientras que a los colmaderos el gobierno les compre las botellitas de agua, las gaseosas, y hasta las cervezas y los rones; a las floristerías se les entreguen los materiales para decorar y  adornar el entorno y las mesas de los comensales durante las cenas. A los almacenes se les compren los materiales desechables como vasos, tenedores, servilletas, platos, entre otros.

Y los artistas de los sectores populares, esos muchachos que buscan en vano una oportunidad de demostrar que pueden, sean las contrapartes de los contratados por el gobierno, quienes amenizarán las fiestas como previo calentamiento de las pistas.

Los cerdos sean entregados a quienes hacen de ellos algo mejor para los humanos que es  asarlos, en fin, creo, me imagino y considero la posibilidad de que de esta forma el gobierno lleve verdadera alegría y sonrisas a los rostros de la gente de nuestros barrios que durante las fiestas, además de disfrutar de un rico menú hecho en casa, también reciban el pago por su trabajo.

Así el gobierno mantiene la coherencia con el enunciado de austeridad, de llevar alegría a los barrios y de combatir la pobreza.

Con este pago, esas damas de “hierro”, podrán comprar algunas piezas de vestir o resolver alguna situación “difícil” en sus hogares, ó quién sabe, podría ser el inicio que las lleve a convertirse en micro empresarias.

Podría ser, a partir de esta propuesta, que muchos residentes en esos sectores populares se entusiasmen y, a partir del próximo año, inicien sus proyectos personales a través de un préstamo del banco Solidario, de la Mujer y los Pobres.

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