Creencia y fe son principales componentes para lograr la curación de enfermedades, lo que incluso está demostrado a nivel científico, puesto que la gente se aferra a un médico determinado, en quien deposita su confianza para solucionar un problema de salud.
Esta premisa, a juicio del sociólogo Dagoberto Tejeda, se establece a partir de una serie de relaciones a niveles emocionales, en las cuales existe un contenido de fe.
No hay duda de que en las diferentes culturas, no solo en la occidental, se dan procesos de curación que tienen como punto de partida una legitimación entre el que la gente cree puede sanar y el que sana.
Asimismo, en la sociedad no industrializada hay un nivel de conocimiento empírico que trasciende de generación en generación, tal es el caso de la medicina popular o farmacopea, que consiste en el conocimiento de las propiedades de las plantas, pero no cuenta con la dosificación adecuada, como en la medicina científica.
La existencia de los curanderos, personas con la capacidad y conocimientos obtenidos de sus antepasados para sanar, no se puede negar, pues en las sociedades orientales la acupuntura sustituye la anestesia.
También los diagnósticos se hacen a través de una técnica llamada iridología, que consiste en la lectura de las enfermedades a partir del iris del ojo, práctica que aun no ha podido ser invalidada por la cultura occidental.
No obstante, existen tres tipos de curación del cuerpo: primero, la que ofrecen los médicos adquirida por el estudio e investigación científica; segunda, la que brindan los curanderos a través de los conocimientos heredados y tercero, la ofrecida por los servidores de misterio, a través de sus facultades sobrenaturales.
¿Qué son servidores de misterio?
Dagoberto Tejeda, quien también es antropólogo, aclara que el servidor de misterio o brujo, término despectivo y prejuiciado, estigmatizado por la iglesia católica, es una persona que posee facultades psíquicas y espirituales por encima de lo común, se comunica con las deidades y misterios, asuntos que no tienen nada que ver con tramas diabólicas.
“Nosotros tenemos una religión oficial despersonalizada que no incide con los problemas humanos y cotidianos, mientras que hay otros tipos de creencias donde existe una relación directa entre la fuerza sobrenatural y los conflictos diarios, como la mala suerte, necesidad de trabajo, dinero y pareja. Es decir, lo mediato e inmediato”. Lo que Tejeda afirma funciona mediante la adhesión o creencia.
El también investigador dominicano explica que existen curanderos que pueden solucionar algunas enfermedades que la medicina no logra, debido a que la ciencia occidental tiene su limitación y hay una cantidad de galenos que manejan el nivel científico, pero no cuentan con los conocimientos de la religiosidad popular.
El catedrático considera que mientras en la población dominicana existan fuerzas marginadas en el acceso a la salud, los más desposeídos tienen obligatoriamente que buscar otra alternativa para sanarse.
“Esto significa que cuando abren un centro como la Plaza de la Salud, muchos creen que es para el bienestar del pueblo, pero eso es una farsa; porque esa plaza implica un costo que los pobres no pueden costear. En este país la medicina es un negocio de los más inhumanos y malditos, donde las autoridades sanitarias saben en cuales pueblos elaboran medicamentos falsos y permiten sus ventas”, declara el maestro.
Entiende que mientras la desigualdad social prevalezca, la medicina popular no va a desaparecer: Además, a lo largo de la historia dominicana han existido curanderos tan eficientes, como la ciega de Sabana de la Mar, Elupina Codero, quien poseía poderes extraordinarios para sanar, que hasta el dictador Leónidas Trujillo fue a visitarla.
El folclorista recuerda que en una de sus investigaciones visitó a una curandera de Baní, quien diagnosticaba a través de la orina. Llevó hasta allí a un grupo de bioanalistas graduados de diferentes universidades y la predicción de la señora coincidió con los resultados del laboratorio.
OMS y curanderos
El experto en culturas subraya que la importancia de los curanderos es tan grande que la Organización Mundial de la Salud (OMS), en una reunión celebrada en Rusia, a la que se dieron cita todos los ministros de salud, recomendó la presencia de parteras y de este personaje en el nivel de atención primaria de los hospitales, puesto que existen muchas enfermedades psicológicas que pueden ser fácilmente sanadas.
Abundó que hay universidades en Inglaterra, Francia y Estados Unidos que cuentan con unidades de Parasicología, a fin de estudiar fenómenos que no tienen respuestas científicas, pero ocurren.
Señala que los profesionales dominicanos están tan prejuiciados que no son capaces de iniciar una apertura y crear módulos paranormales.
Para los que creen en los baños recomendados por los servidores de misterio (brujos), y otros rituales Dagoberto Tejeda sostuvo que tienen un efecto positivo, pero no para el incrédulo.
Explica que la cultura es un elemento determinante en la sobrevivencia de los humanos, donde la gente se deprime o no, en función de sus creencias.
En sentido general, los seres humanos han buscado siempre resolver los problemas que le presenta la existencia y tras la búsqueda de diversas opiniones, puede concluirse que es lógico ese interés de dominicanas y dominicanos por visitar curanderos, servidores de misterios, médicos naturalistas, ensalmadores y todas esas personas que, de una manera u otra podrían llevar alivio a sus dolencias o problemas emocionales, sentimentales y de todo tipo. Esta versatilidad es lo que nos hace policromáticos y multifacéticos también en estas lides.




