Me da pena la FED

Para los que somos parte de la historia de la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED), la elección de un presidente que tiene más de 20 anos como estudiante y que ha sido sancionado varios veces por indisciplina, es un hecho que nos avergüenza y nos entristece.

A partir de la década de los 90, el movimiento estudiantil dominicano empezó a transitar por una ruta crítica que lo ha llevado a niveles de degradación jamás imaginados. La otrora prestigiosa, combativa y militante Federación de Estudiantes Dominicanos (FED) perdió esa autoridad moral y es peso social para convertirse en un refugio de dirigentes que no saben combinar con eficacia su condición de académicos con sus preocupaciones sociales. Desde su fundación el 13 de julio de 1961, la FED había sido una cantera donde se forjaron como líderes estudiantiles, como agentes sociales y como profesionales, un grupo de jóvenes que enorgullecen la sociedad dominicana.

Hombres de la talla del Ingeniero Asdrúbal Domínguez, el actual vicepresidente Rafael Alburquerque, el doctor Antonio Isa Conde, el doctor José Joaquín Puello,  el extraordinario e inmortal Amín Abel Hasbún, el licenciado Juan Francisco Santamaría, el licenciado Roberto Santana, el licenciado Lenchy Vargas,  el doctor Onofre Rojas, el licenciado Manuel Salazar, el doctor Gilberto Serrulle, el doctor Jesús Feliz,  el licenciado Ramón Valerio, el licenciado Domingo Contreras, entre muchos otros, fueron dirigentes importantes de la FED que se destacaron en el combate por las reformas de la UASD, por las reivindicaciones de las grandes mayorías del pueblo dominicano y fueron buenos estudiantes, que cumplieron su ciclo académico en un tiempo lógico y necesario de acuerdo a las circunstancias. En las últimas elecciones de la FED, los resultados se han convertido en una verdadera bofetada a la historia gloriosa de ese mecanismo estudiantil. El presidente electo de la FED en el proceso electoral de hace una semana es un estudiante que tiene más de 20 anos cursando la carrera de medicina y que en varias ocasiones ha sido sancionado por violar las normas de la más vieja alta casa de estudios de América. Eso da pena y vergüenza. Amín Abel, el dirigente estudiantil por excelencia, se graduó en la UASD  con notas summa cum laude de la exigente carrera de ingeniería en el tiempo debido, a pesar de ser un dirigente político muy activo y tener la persecución del sistema en su contra.

La elección del nuevo presidente de la FED produce pena y vergüenza. Pero es también penoso el hecho de que el candidato presidencial del PRD, Hipólito Mejía, haya reivindicado la elección de ese joven como un ejemplo para la sociedad dominicana. No es un ejemplo, es una lástima, una pena, una vergüenza. Alguien que aspire a la presidencia lo que debe es promover que un joven de estos tiempos con 22 años de edad, ya no solo se haya graduado de una carrera sino que haya realizado un post-grado o una maestría. Si queremos el 4% para la educación, debemos también exigir  que los estudiantes cumplan con sus propósitos.
Euri Cabral
Es Economista y Comunicador
euricabral07@gmail.com

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