En Libia: exclusión aérea es intervención total

Las potencias occidentales en su afán por dominar mercados y zonas estratégicas, anunciaron desde los inicios de la crisis real o artificial en Libia, una supuesta exclusión aérea para, según sus criterios, evitar violaciones contra los rebeldes que se levantaron o fueron levantados para derribar a Mohama Gadhafi.

La aparente guerra civil que se libraba en Libia, hace rato que cambió de características y se convirtió en Guerra Patriótica contra los interventores , que bajo el pretexto de socorrer a los insurrectos, a los cuales el gobierno Trípoli los había aplastado y parecen reponerse a costa de las acciones de las fuerzas interventoras, tal vez no a favor de los que dicen haberse levantado contra el régimen de Trípoli, sino para cumplir funciones propias de mercenarios, las cuales tienden a recordarnos las imploraciones de los que desde San Isidro pidieron la intervención norteamericana en 1965.

Al parecer las fuerzas de intervención tenían la creencia de que el apoyo por vía aérea sería suficiente para lograr el derribo del régimen, pero el tiempo transcurrido y los cambios que han tenido que dar en el manejo de la guerra interventora, han sido más que claros en cuanto a establecer que no se trata de un asunto de fácil manejo, sino que los invasores tendrán que realizar mayores sacrificios para lograr un triunfo momentáneo, el gobierno del líder libio, no cederá de manera complaciente y sumisa ante las acciones groseras y violaciones de los derechos fundamentales y de las normas de convivencia pacífica establecidas desde el año 1945.

A la actitud firme de los gobernantes libios se suma la forma inhumana con que se han manejado los agresores, mismos que no han tenido miramiento en cuanto a los ametrallamientos de poblaciones civiles, ya se trate de niños, ancianos o enfermos, con tal de obtener sus fines de dominación de mercados y geopolíticos, no tienen frenos, no les importan las violaciones de las que son signatarios y hasta precursores desde hace varias décadas. Estamos frente a potencias insaciables, mismas que no respetan ni a sus propias sociedades e instituciones y mal podríamos esperar que respetaren las reglas del derecho internacional público o de derecho internacional humanitario.

Las contradicciones que verificamos en el hecho de que Estados Unidos soltara a la OTAN el manejo de la exclusión aérea y que Alemania manifestara no estar del todo conforme con la forma como se manejaba la intervención, son cuestiones que se agregan a la actitud manifestada en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, órgano que recrimino al presidente Obama por no explicar lo relativo al alcance de esa operación, porque además, según estos congresistas, su jefe administrativo no busco en el Congreso la autorización previa a la aventura tomada. Los legisladores norteamericanos suavizaron la propuesta de sanción al presidente, pero reclamaron del mismo que dentro de un plazo de 14 días explica a este órgano, en qué medida la acción en Libia, afecta o repercute sobre las otras dos guerras que desarrollan en Irak y Afganistán. Todo esto nos dice que las aventuras de las potencias no responden a una coherencia hegemónica total, tal vez por el hecho de tener intereses particulares como naciones con grandes ansias de dominación o por la subsistencia de remanentes de dominación sobre Libia y la zona africana en conflicto.

Los invasores contra Libia no se han conformado con su famosa exclusión aérea, y las sanciones relacionadas con el comercio internacional de esa nación, además de congelar cuentas bancarias, estos han pasado a la acción en tierra , mar y aire, ya de forma directa con hombres, aunque no se vean las imágenes y ayudando a los rebeldes o mercenarios que trabajan en la parte este de la Republica Libia.

En otra entrega sobre el caso que nos ocupa, decíamos que , los libios de uno u otro bando han dicho que nada de intervención terrestre, los sublevados hablan de la posibilidad de intervención aérea o de la creación de la denominada zona de exclusión, lo cual los evidencia como gentes que considera que para lograr sus fines anti-gubernamentales precisan de un refuerzo internacional, es decir, que aparentan no querer refuerzo terrestre, pero lo aceptarían en el aire para supuestamente evitar los ataques de las fuerzas armadas leales al régimen. Tengo que reconocer que los supuestos rebeldes aceptan todo, pues sus fines no son patrióticos, sino que responden al interés de los patrocinadores.

Por ahora no podemos tener la seguridad de que las informaciones brindadas responde a la realidad libia, pues el gobierno de ese país no tiene la capacidad técnica para variar lo que propagan las agencias de prensa del dominador, además de que su fuerza moral es débil, a raíz de un apego al poder no concebible para aquellos que creen en la posibilidad de cierta participación de la población en la dirección de su propio destino y obvian la existencia de un hombre autoproclamado como redentor.

No nos cansamos de repetir que la intervención en Libia vulnera las normas internacionales que rigen las relaciones internacionales y muy específicamente, las que siguieron al pacto de San Francisco del 1945, las cuales no dejan lugar a dudas sobre las facultades de la ONU para actuar en caso de conflictos. El artículo 38 de la Carta de la ONU dispone que, en caso de que esté en peligro la paz y la seguridad internacional, el Consejo de Seguridad podrá autorizar el uso de la fuerza, lo cual no es el caso, pues se trata de una lucha intestina, misma que no representa peligro para la paz y la seguridad internacional, el peligro tal vez resulte cierto para los petroleros y otros mercenarios de la escena mundial.

La decisión de los congresistas norteamericanos de los últimos días , nos dice que, no obstante el afán por dominar territorio los propios gobernantes norteamericanos están conscientes de las dificultades que la aventura militar puede acarrear, saben que el gobernante libio cuenta con apoyo suficiente como para resistir la agresión que pueda producirse, pero además y muy importante, el hombre tiene la decisión de no huir ante el llamado de la historia y al parecer prefiere morir en su país en condiciones dignas, antes que pasar por las humillaciones de Sadam, Noriega u otros.

El Presidente Obama refirió no hace mucho que no descartaba ninguna acción, pero que sabe que Gadhafi puede recomponerse en el poder, esto constituye una evidencia más de que no se trata de un hueso fácil de roer. Conscientes del peligro los invasores no usan la prudencia, sino el espíritu de afán por conquistar mercados y dominar áreas estratégicas frente a los que fueron sus antiguos enemigos, los rusos y chinos, mismos que están como observo Lenin con respecto a Karl Kausky, en aquella época en la que se impusieron las posiciones burguesas sobre las socialdemócratas o comunistas, es decir, cuando sobrevino la denominada Bancarrota de la II Internacional, y dijo que, pareciera como si durmiendo mastica trapos.

No obstante las diferencias en cuanto a la capacidad militar de los invasores y los libios, seguimos confiando en que los considerados amos del mundo , saldrán derrotados de esta nueva agresión y aventura, la cual antes servir para garantizar la paz mundial la pondrá en peligro, y solo la actitud firme y patriótica de los libios y los demás pueblos de la región sabrán responder con gallardía y detener esta acción ilegal.

Compartir esta publicación:

WhatsApp
Facebook
X
LinkedIn
Pinterest

En Libia: exclusión aérea es intervención total