Cuando la Naturaleza juega una mala pasada
Madrid.- Cuando la niña tenía tres años, Maite descubrió que la Naturaleza le había jugado una mala pasada a su hija, ya que su cerebro masculino vivía atrapado en una anatomía de mujer. Hoy, cumplidos los veinte años y después de "mucho sufrimiento", el "joven" es "muy feliz", dice su madre. "Tiene los mismos sueños […]