miércoles 24 de mayo 2017 | 17:36

Meditabundo: Cortos

Néstor Julio González Dí­az | vie, 19-may 08:38 Por: Néstor Julio González Díaz

El conjunto de todo lo que está en nuestro entorno nos lleva a los antiguos filósofos maestros griegos y siento escuchar a Zenón en el pórtico considerando que la felicidad estriba en la aceptación de la ley del universo. Que la razón que ordenaba también debería informar el comportamiento humano. Con énfasis propicia un sistema de ética práctico y recomendaba la aceptación serena de la buena y la mala fortuna. Hacía hincapié en la hermandad de los hombres, se oponía a la esclavitud y tenía un enfoque internacionalista. El deber lo presentaba sagrado de importancia primordial. Zenón muy frecuente nos llama la atención, pensar en la protección de amar, servir al hombre, solo, por ser hombre ¡Qué ausencia inmensa de humanismo crece entre el patrón y el obrero! Amar fortuna basada en la avaricia es violación de la ley intemporal. La del todo. Nuestro Dios. Seguimos perdidos alejándonos de la humanidad. ¿Por qué no tratar de sentirnos hermosos, ser bueno, solidario? Urge “hacer lo necesario, después lo posible y de pronto se estará haciendo lo imposible”. El que predicó esto estaba en la integridad humana. Dar sentido a la vida.

 

El derrotado por la corrupción no tiene anticuerpos necesarios para protegerse de una mala alimentación del alma. Ignora que la virtud es el legado tradicional que marca una conducta social y su excelencia es lo que realiza acabadamente y cumple su esencia.

 

Hoy los dejo con Séneca: El avaro nunca hace cosa acertada,, sino cuando muere.

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