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Meditabundo. Cortos

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¿Por qué cuando mejora la condición económica se aíslan, no siente la ley natural de fraternidad? No entregan ni el saludo de las buenas costumbres, nada de la convivencia humana. La vida no se nos da hecha, debemos ser creadores, ella nos devuelve todo el sentido de la grandeza espiritual, la dignidad de nuestra propia humanidad. Seamos hermanos en el amor del todo.
 
El atardecer del 6 de octubre de 1953 paseaba  y en una librería en Marruecos Francés, Casablanca, África. Compré una revista, leyendo al poeta persa Omar Khayyan me concentré y recuerdo: “Cúbrete con el mando de la pobreza, los viandantes no te saludarán, pero oirás en tu corazón todos los ruidos del cielo”. Nuestro hábito es leer para aplicarlo en el diario respirar, este consejo lo he seguido y no dejo de escuchar los amores de Dios. He comprendido que las neuronas saben que guardar y entregar. No soy huérfano, nunca estoy solo.
 
La larga travesía nos ha presentado que la naturaleza reina en las cosas que apetecemos para dar paz y placer a nuestro espíritu. Y la razón es la ley cuando alcanza en el hombre su más cómplice desarrollo.
 
Sufre el pueblo por los indicados a ser el ejemplo de cumplir la ley. Son los consuetudinarios violadores. Esto me cuestiona y concibo que a estos no les importa porque existen las leyes. Este ciudadano les dice: Las leyes existen para el bien de los ciudadanos y de los estados, y con vistas a la seguridad, tranquilidad y la felicidad de los hombres y mujeres. Vemos así. La ley debe contarse entre los bienes principales.
 
El que con el soborno se hace millonario es porque ha perdido la razón, el único vínculo de la sociedad que establece ente el hombre y Dios ésta no es sino la ley. Cuando se actúa mal se ha perdido la virtud, la naturaleza acabada y llevada a su más alto punto de perfección. La razón es capaz de conseguir las cosas que necesitamos en la vida, porque sabe imitar, obedecer a la naturaleza. El filósofo del Pórtico Zenón de Citio disertaba: Vivir de acuerdo con la naturaleza. La razón.
 
De las malas costumbres que se ha apegado. Lo que podríamos llamar las chispas que nos dio la naturaleza, fomentando y reforzando los vicios contrarios. Debemos conformar nuestros juicios a la naturaleza y darle vida a la inspiración del poeta cómico Terencio en su Heautontimorumenos. “Nada humano le es ajeno”. Todos repetirían por igual al derecho y los que aceptaron la razón de la naturaleza, también aceptaron la recta razón y por ende la ley que no es sino la recta razón en el campo del mando y de la prohibición, y si recibieron la ley también recibieron el derecho. No olvidar que el derecho tiene su fuente en la naturaleza. Los corruptos no viven en armonía con la naturaleza por no estar en la razón. Ya rumbo a los 90 veranos les dejo este recuerdo de mi padre: “Amar al vecino, al del otro barrio abrázalo en sonrisa. Los tres somos uno”, y nos enseñó el amor y el don de sí a los demás.
 
Nuestro invitado de hoy. Marco Aurelio: “Realiza cada una de tus acciones como si fuera la última de tu vida”. Y el filósofo Aristóteles: “Más se estima lo que con más trabajo se gana”. ¡Oh! Nos llama Juan Pablo II: “El trabajo es el fundamento sobre el que se forma la vida familiar” y de mí. Consérvese bueno.
 
* El autor es vicealmirante retirado de la Armada Dominicana

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